Cuando por fin el primero (El Enano) se aprestaba despegar, ya eran las 15:30.Antes de despegar El Enano, ya estaba en el despegue un piloto pronto para despegar, quien se estaba tomando un tiempo considerable para hacerlo. Al Sr. Rouco le vino un pequeño ataque de nervios, por lo que presionó al piloto para que despegara. Para hacerla corta: el tipo casi la queda al despegar con un ala en pérdida. Lo salvaron unos árboles que estaban unos metros bajo el despegue. Para colmo, consultado el Prepu por la situación del piloto accidentado, éste lo trató de tarado, mientras el piloto escuchaba atentamente a sus espaldas.
Salvo El Enano, que nuevamente nos dio cátedra, el resto nos hicimos unos delicados vuelos (pianos) hacia los aterrizajes. Luego llegaron los aterrizajes.
- El Nacho: bien (parecía que no llegaba, pero llegó)
- El Enano: bien
- Conrado: bien
- Nando: bien
- El Instructor (JC): mmm. Digamos que con el pumba rompió menos de lo que nos pareció a los que lo vimos de cerca. Ya se está recuperando el codo. Fue sólo un razpón.
- El Yama: Mas allá de recibir LAS PEORES indicaciones que alguien aproximando un despegue puede recibir (casi lo hacen aterrizar con viento de cola), con mucho oficio logró salvar lo que parecía un pumba seguro. Las pruebas están en el siguiente video.
Después de los vuelos: excursión por posadas hasta llegar al mismo hotel de la noche anterior. Una cena en la que casi perdemos al Prepu en Tucumán y otra vez acostarse tarde, hechos pelota para el domingo emprender viaje nuevamente. Aquí estamos, en medio de la cordillera, en la hermosa posada Pastos Chicos, todavía riéndonos de lo que fue el día más divertido del viaje. Ese amerita un capítulo aparte, con los registros fotográficos correspondientes
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